sábado, 16 de agosto de 2014

No es fácil sentir la constante necesidad de correr hacia él y pedirle por favor que se quede. Que no me deje, que me proteja. Pero siempre preferí dejar las cosas como están con a excusa de no hacerme daño o arruinar las cosas.  ¿Pero qué hago si tenerlo cerca me hace mal y que no esté también? Mi corazón lo llama a gritos y mis pensamientos me piden por favor que me deje en paz, que busque mi felicidad y que deje de insistir en cosas que nunca van a suceder. 

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